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25-04-2026
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Sermones del viernes – Sermón 1083: 1ª parte: El creyente es el espejo de su prójimo creyente- 2ª parte: La esencia de la religión es el consejo sincero
   
 
 
En el nombre de Al-lah El Misericordioso El Compasivo  
 
En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso

Primer sermón:

Alabado sea Allah; Lo alabamos, buscamos Su ayuda y Su guía, y nos refugiamos en Él del mal de nuestras almas y de nuestras malas acciones. A quien Allah guía, nadie podrá desviarlo; y a quien Él extravía, no encontrará quien lo guíe. Atestiguo que no hay divinidad sino Allah, Único, sin asociados, afirmando Su señorío y desmintiendo a quien Lo niega o rechaza. Y atestiguo que nuestro señor Muhammad, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, es Su Mensajero, el mejor de la creación y de la humanidad; mientras un ojo vea y un oído escuche.
¡Oh Allah! Bendice, concede paz y bendiciones a nuestro señor Muhammad, a su familia, a sus compañeros, a su descendencia y a quienes le sigan hasta el Día del Juicio. ¡Oh Allah! Sácanos de las tinieblas de la ignorancia y la ilusión hacia la luz del conocimiento y la ciencia, y del fango de los deseos hacia los jardines de la cercanía a Ti.

El creyente es el espejo de su hermano creyente: le muestra sus defectos sin exponerlo ni escandalizarlo

¡Hermanos nobles! Se ha narrado del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo:

(( “Uno de vosotros es el espejo de su hermano; si ve en él algo dañino, que se lo quite.”  ))

[ (Relatado por At-Tirmidhi) ]

Y en otro hadiz dijo:

(( “El creyente es el espejo del creyente.” ))

 [ (Relatado por Abu Dawud) ] 

Y en un tercer hadiz dijo:

(( “El creyente es el espejo del otro creyente, y el creyente es el hermano del otro creyente: protege sus intereses y lo resguarda por detrás.”  ))

[ (Relatado por Abu Dawud y At-Tabarani) ]

También se menciona en Al-Adab Al-Mufrad de Al-Bujari, narrado por Abu Huraira, que Allah esté complacido con él:

(( “El musulmán es el espejo del otro musulmán; si observa un defecto o error en su hermano, debe aconsejarle y hacérselo notar con suavidad y respeto, y si ve algo bueno, que también lo adopte.” ))

[ (Relatado por Abu Dawud, Al-Bazzar y Al-Bujari en Al-Adab Al-Mufrad) ]

¡Queridos hermanos! “El creyente es el espejo del otro creyente” : es como un espejo que le muestra tanto sus virtudes como sus defectos. El rostro bello se refleja en el espejo, y el rostro desagradable también, debe corregirlo en privado porque dar consejo en público es una forma de escándalo; en cambio, si uno conoce defectos en su hermano debe informarle de ellos en privado, sin difamación, sin escándalo ni exposición porque el creyente, al ser espejo de su hermano, le revela sus fallas para evitar su pérdida y su ruina.

El creyente debe aconsejar a su hermano sin escándalo ni exageración

¡Hermanos! En cuanto a la palabra del Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él: “protege sus intereses” , significa que le evita aquello que puede perjudicarle en su vida; y “lo resguarda por detrás” significa que lo protege, lo cuida y lo defiende en la medida de sus posibilidades.
Este es el significado que algunos comentaristas han dado a estos hadices de contenido similar.
Oh hermanos: este hadiz y otros semejantes son muy importantes en la relación entre los creyentes. Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: “El creyente es el espejo del creyente” , este hadiz, a pesar de la brevedad de sus palabras, es grande en significado y rico en indicaciones; encierra valores educativos que necesitamos con urgencia, especialmente en estos días en los que los musulmanes atravesamos dificultades y estamos inmersos en problemas entre nosotros.
El espejo, hermanos, muestra los defectos sin enfado, sin discusión. Aconseja a tu hermano en privado, entre tú y él, sin escándalo, sin exageración, sin dramatización, sin alboroto, sin difamación. El espejo refleja los defectos en silencio, así que sé como ese espejo, porque, como describió el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él: tú eres el espejo de tu hermano y tu hermano es tu espejo. Esto es el consejo sincero (an-naṣīḥa).

Todos debemos, además de aconsejar sobre los defectos, destacar las virtudes de los demás

¡Hermanos! Como dije anteriormente, el espejo revela los defectos sin ruido ni alboroto; sé como ese espejo al corregir los demás, al reparar las rupturas, al unir los corazones y al arreglar las fallas entre tú y tu hermano: trabaja en silencio, con discreción, con calma y en privado, sin escándalo, porque en el escándalo hay vergüenza, y sin difamación, porque difamar causa daño.
Cabe destacar, queridos hermanos, que como el espejo muestra los defectos, también muestra las virtudes; refleja todo, y quizá refleje las virtudes antes que los defectos. No seas sino como ese espejo: si tu hermano tiene una cualidad, si hay en él bondad o virtudes, hazlas visibles; y si tiene defectos, trátalos entre tú y él. Resalta sus virtudes. Un esposo aconsejó a su esposa la noche de boda, le dijo: “Si encuentras en mí algo bueno, difúndelo; y si encuentras algo malo, cúbrelo.”
Por eso, además de aconsejarle sobre sus defectos, es tu deber destacar sus virtudes ante la gente. Si resaltas sus virtudes, estás apoyando la verdad, estás apoyando a tu hermano y manifestando una fraternidad sincera. En cuanto a los defectos, deben tratarse entre tú y él, con calma, con suavidad, con las mejores palabras, con el estilo más delicado. Por ello: quien ordene el bien, que lo haga de buena manera; y quien prohíba el mal, que lo haga sin cometer mal.

El ser humano debe ser objetivo, en la objetividad se encuentran la ciencia y la moral:

¡Hermanos! No hay ninguno de nosotros que no tenga algunas virtudes. 
El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, solía resaltar estas virtudes para fomentarlas; embellecía lo bueno y lo fortalecía, y mostraba lo feo como feo y lo debilitaba. Si ves en tu hermano cualidades positivas, destácalas.

(( El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, escuchó ruido y alboroto porque uno de los orantes quiso alcanzar la primera rak‘a en la oración con él, causando disturbio entre los compañeros. Luego se mencionó esto al Profeta, y él dijo: “Que Allah aumente tu celo, pero no lo repitas.”  ))

[ (Sahih al-Bujari) ]

Elogió su celo, aunque había cometido un error; ese error provenía de su deseo de alcanzar la primera rak‘a con el Profeta. Así, resalta las virtudes, como hizo el noble Profeta en esta situación: aunque el acto molestó a los compañeros, nacía de un deseo sincero de bien. “Que Allah aumente tu celo, pero no lo repitas.”
Sé objetivo: la objetividad es un valor fundamental en la ciencia, y también es un valor esencial en la moral; en ella se encuentran la ciencia y la ética.

Quien ve lo negativo no debe olvidar lo positivo:

¡Queridos hermanos nobles! Si ves lo negativo, no olvides lo positivo; si ves defectos, no olvides las virtudes.

(( “No desprecie un creyente (marido) a una creyente (su esposa); si detesta de ella una cualidad, estará complacido con otra.” ))

[ (Sahih Muslim) ]

En una ocasión, uno de los reyes de Al-Ándalus paseaba por su jardín y vio un estanque sobre cuya superficie el viento había dibujado como una malla, semejante a una cota de malla; dijo: “El viento ha tejido sobre el agua una cota…”, pero no pudo completar el verso. Detrás de él, una esclava dijo: “¡Qué excelente armadura sería si se solidificara!”. El rey quedó admirado por su elocuencia y su poesía, la tomó por esposa y la convirtió en señora del palacio, colmándola de honores sin límite.
Un día, ella añoró la vida humilde y quiso pisar barro; él mandó traer almizcle y ámbar, los mezcló con agua de azahar y los convirtió en un “barro” perfumado para que caminara sobre él. Luego llegó Yusuf ibn Tashfin, quien puso fin a los reyes de taifas y los encarceló. La situación de ese rey, Al-Mu'tamid ibn Abbad, empeoró, y su esposa —que era esclava— se quejó diciendo: “Nunca he visto nada bueno de ti”. Él respondió: “¿Ni siquiera el día del barro?”.
Si ves los defectos, no olvides las virtudes; si ves lo negativo, no olvides lo positivo. Si ves que un empleado llega tarde, no olvides que es honesto; si ves que un hijo no tuvo éxito, no olvides que es recto. Así era la actitud del Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él.
¡Hermanos! Sed objetivos; sed como el espejo que muestra virtudes y defectos en silencio: mostrad las virtudes, cubrir los defectos, y tratad los defectos entre vosotros en privado, aconsejando a solas, en un lugar cerrado, donde el otro se sienta cómodo y agradecido. Pero si lo aconsejas delante de la gente, eso es un escándalo, no un consejo.

Quien no se preocupa por los asuntos de los musulmanes no pertenece a ellos ni busca su guía:

¡Hermanos! El espejo no deforma los defectos: es plano, no cóncavo ni convexo. El espejo cóncavo agranda el rostro, el convexo lo reduce, pero el plano lo muestra tal como es, con su tamaño y detalles reales. Debes ser como un espejo plano: no exageres ni minimices.
Sed como un espejo pulido, sincero al señalar el error, corrigiéndolo con la intención de mejorar la situación. Quien no se preocupa por los asuntos de los musulmanes ni carga con sus preocupaciones, no es verdaderamente de ellos. Quien no se altera al ver una injusticia o un mal, no es de los musulmanes.
¡Queridos hermanos! Quien dice: “Yo estoy en lo correcto y no me importan los demás”, no pertenece al conjunto ni busca su guía.
Se ha transmitido de yabir, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él dijo:

(( “Allah reveló a un ángel: ‘Vuelca tal y tal ciudad sobre sus habitantes’. El ángel dijo: ‘En ella hay un siervo Tuyo que no Te ha desobedecido ni un instante’. Allah dijo: ‘Vuélcala sobre él y sobre ellos, pues su rostro nunca cambió por Mí (ante el mal) ni por un momento’.”  ))

[ (Relatado por At-Tabarani, Al-Bayhaqi y otros) ]

La historia de Hatib ibn Abi Balta'ah y la actitud del noble Profeta con él:

¡Queridos hermanos! Es una historia que leemos con frecuencia: Hatib ibn Abi Balta‘ah realizó un acto que no puede aceptarse en ningún tiempo ni lugar; en cualquier sistema del mundo se consideraría una alta traición. Envió una carta a Quraysh cuyo contenido era: “Muhammad os atacará, así que preparaos”. Es una traición grave.
El hadiz relata:

(( El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, me envió a mí, a Al-Zubair ibn al-Awwam y a Al-Miqdad ibn Amr, y dijo: “Id hasta Rawdat Jaj; allí hay una mujer que lleva una carta, tomadla de ella”. Fuimos rápidamente hasta el lugar y encontramos a la mujer. Le dijimos: “Saca la carta”. Ella respondió: “No tengo ninguna carta”. Dijimos: “O la sacas o registraremos tus ropas”. Entonces la sacó de sus trenzas. La llevamos al Mensajero de Allah, y resultó ser una carta de Hatib ibn Abi Balta‘ah dirigida a algunos idólatras de La Meca, informándoles de ciertos asuntos del Mensajero de Allah. El Profeta dijo: “¡Oh Hatib! ¿Qué es esto?”. Él respondió: “¡Oh Mensajero de Allah! No te apresures conmigo. Yo era un hombre sin fuerte vínculo tribal en Quraysh, y no pertenecía a ellos. Los emigrantes que están contigo tienen parientes en La Meca que protegen a sus familias y bienes. Yo quise, al no tener ese linaje, ganarme un favor entre ellos para que protegieran a mis parientes. No lo hice por incredulidad, ni apostasía, ni por aceptar la incredulidad después del Islam”. Entonces el Mensajero de Allah dijo: “Ha dicho la verdad”. Umar ibn al-Khattab dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! Déjame cortar la cabeza de este hipócrita”. Pero el Profeta respondió: “Él participó en Badr; ¿y qué sabes tú? Quizá Allah haya mirado a los combatientes de Badr y haya dicho: ‘Haced lo que queráis, pues os he perdonado’”.  ))

[ (Relatado por Al-Bujari) ]

Los comentaristas de la biografía profética dijeron: ‘Umar lo consideró una traición grave y dijo: “Déjame ejecutarlo” , pero el Profeta lo consideró un desliz y lo perdonó, diciendo: “Le he creído, así que creedle, y no digáis de él sino bien”’.
Por eso se ha dicho: “Busca una excusa para tu hermano, aunque sea setenta veces”.

Debemos estar libre de intereses personales y de la burla hacia los demás:

El espejo no puede reflejar los defectos si no está limpio, puro y pulido. Si tu “espejo” no está limpio, no eres apta para aconsejar a nadie. Se le diría: “¡Oh tú, cúrate a ti mismo!”. Sé puro, limpio, libre de intereses mundanos y de la burla hacia los demás.
Por eso se ha dicho:

(( “El pecado trae desgracia incluso a quien no lo comete: si lo reprocha, será probado con él; si lo difama, peca; y si lo aprueba, comparte la culpa”. ))

[ (Al-Albani, As-Silsila ad-Da‘ifa) ]

Por supuesto, quien comete el pecado tendrá un largo juicio, pero el amigo del pecador: “si lo avergüenza, será probado; si lo critica a sus espaldas, peca; y si lo aprueba, participa en él” . El pecado tiene consecuencias incluso para otros.
¡Hermanos! De aquí dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él:

(( “Bienaventurado quien se ocupa de sus propios defectos en lugar de los de la gente”.  ))

[ (Relatado por Al-Bazzar e Ibn Hibban) ]

Y también:

(( “Parte de la excelencia del Islam de una persona es abandonar lo que no le concierne”.  ))

[ (Relatado por At-Tirmidhi e Ibn Mayah) ]

Por lo tanto, el espejo no puede reflejar los defectos a menos que esté limpio, pulido y puro. Sin embargo, lo primero que uno debe hacer es ocuparse de purificarse a sí misma, corregir sus propios defectos y pulir sus errores, para que su consejo sea convincente. Si no practicas lo que dices, nadie te prestará atención. El espejo refleja los defectos sin distinguir quién está delante: grande o pequeño, fuerte o débil; muestra cualquier defecto por igual. Quien solo señala los defectos de los débiles y pasa por alto los de los poderosos, es un “espejo”, pero no sincero, sino parcial y sesgado. El espejo verdadero refleja todos los defectos de todas las personas, sin distinción.

(( Por eso dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, en un hadiz recogido por Al-Bujari y Muslim que Quraysh se preocupó por el caso de una mujer de la tribu de Majzum que había robado, y dijeron: “¿Quién hablará al Mensajero de Allah por ella?”. Dijeron: “¿Quién se atreverá sino Usama ibn Zaid, el amado del Mensajero de Allah?”. Él habló con el Profeta, y este dijo: “¿Intercedes en un castigo de los límites de Allah?”. Luego se levantó y pronunció un sermón diciendo: “Lo que destruyó a las naciones anteriores fue que, cuando un noble robaba, lo dejaban impune, pero cuando un débil robaba, aplicaban sobre él el castigo. Por Allah, si Fatimah bint Muhammad robara, le cortaría la mano”. ))

[ Los débiles reciben tus críticas duras, mientras que ante los poderosos te sometes; esto no es propio de un creyente. ¿Es esto objetividad? ¡Claro que no! ]

El creyente no debe esperar elogios ni reconocimiento cuando da un consejo:

¡Hermanos! El espejo refleja los defectos y no espera recompensa, ni agradecimiento, ni reconocimiento; así debe ser el creyente: no espera por su consejo ni recompensa, ni elogio, ni agradecimiento.
Sin embargo, la persona sensata, si posee un espejo, no debe romperlo ni descuidarlo; es decir, si recibes un consejo de un creyente, escúchalo. Escucharlo te otorga recompensa, y la recompensa de quien acepta el consejo no es menor que la de quien lo da.
En la biografía hay una actitud muy sutil que requiere comprensión: el Profeta es infalible, por lo tanto, todas las virtudes se manifiestan en él, excepto una: la virtud de volver del error, ya que no comete errores. Pero Allah quiso concederle también esta virtud, por lo que en la batalla de Badr no se le indicó directamente la mejor ubicación mediante revelación, sino que actuó por opinión. Entonces un noble compañero, lleno de respeto y delicadeza, dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Este lugar es por revelación de Allah o es opinión y estrategia?”. Observa su buena actitud: si era revelación, no habría palabra; pero si era opinión, entonces tenía algo que decir.
El Profeta respondió: “Es opinión y estrategia”. Entonces el compañero dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! Este no es el lugar adecuado”. Con gran sencillez, humildad y delicadeza. El Profeta le dijo: “Que Allah te recompense”, y ordenó a sus compañeros trasladarse al nuevo lugar.

El inteligente es quien hace del diálogo y la consulta su hábito constante:

Retractarse y corregir el error, por ejemplo, en el caso del esposo, es una virtud. A veces tú te equivocas y tu esposa tiene razón; reconoce su acierto. A veces un predicador o un sabio escucha una crítica y no la acepta, acusando al otro de no entender; esto es incorrecto. El mejor de la creación aceptó la opinión de Al-Hubab ibn al-Mundhir, ¿y quién eres tú en comparación?
Allah dijo:

﴾ “Por misericordia de Allah fuiste amable con ellos; si hubieras sido duro y de corazón severo, se habrían dispersado de tu alrededor. Perdónalos, pide perdón por ellos y consúltalos en los asuntos. Y cuando tomes una decisión, confía en Allah; ciertamente Allah ama a quienes confían en Él.” ﴿

[ (Sura Aal ‘Imran, 3:159) ]

El Profeta —siendo infalible— fue ordenado a consultar a sus compañeros:

﴾ “Y consúltalos en los asuntos” (3:159), y describió a la comunidad de los creyentes diciendo: “Y aquellos que responden a su Señor, establecen la oración, y cuyos asuntos se deciden por consulta entre ellos, y de lo que les hemos provisto gastan”  ﴿

[ (Sura Ash-Shura, 42:38). ]

Por eso se ha transmitido acerca del final de los tiempos:

(( “Si vuestros gobernantes son los mejores entre vosotros, vuestros ricos son generosos, y vuestros asuntos se resuelven mediante consulta entre vosotros, entonces la superficie de la tierra es mejor para vosotros que su interior. Pero si vuestros gobernantes son los peores, vuestros ricos son avaros, y vuestros asuntos están en manos de vuestras mujeres, entonces el interior de la tierra es mejor para vosotros que su superficie.” ))

[ (Relatado por At-Tirmidhi) ]

Acostúmbrate al diálogo: a preguntar, a verificar si estás en lo correcto. Haz de la comunidad de creyentes un equipo de trabajo: cada uno sobresale en un aspecto que a ti te falta, y tú sobresales en otro que le falta a tu hermano. Haz del diálogo, la pregunta, la respuesta, el estudio y el debate un hábito constante. ¿Qué ha retrasado a los musulmanes? Sus conflictos, sus desacuerdos, su rivalidad y el ego.

La arrogancia es la enfermedad de quienes tienen éxito en la vida:

¡Hermanos! Si te enorgulleces de ti mismo y no prestas oído al consejo, es como si rompieras el espejo. Quien tiene un espejo con el que ve sus virtudes y defectos, ¿por qué lo rompería? Quien rechaza el consejo es como quien rompe ese espejo.
Por eso se ha dicho: “Aprended antes de asumir liderazgo, porque una vez que lideréis, no aprenderéis” . El ser humano puede alcanzar la cima del éxito con gran esfuerzo, pero puede caer de ella por un poco de arrogancia. Subir a esa cima es un camino difícil: espinas, obstáculos, rocas y polvo; pero descender de ella es muy fácil y resbaladizo.
La arrogancia es la ruina de los exitosos: cuando te enorgulleces de tu conocimiento, de tu posición o de tu sabiduría, has terminado. Por eso, cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, entró en La Meca victorioso, lo hizo con la cabeza inclinada, hasta el punto de que su turbante casi tocaba el cuello de su montura, por humildad ante Allah.

La excelencia de la comunidad musulmana es por el consejo, ordenar el bien y prohibir el mal:

¡Hermanos! El creyente aconseja tanto desde una posición de fuerza como de debilidad. El consejo, ordenar el bien y prohibir el mal es la razón por la cual esta comunidad es calificada como la mejor:

﴾ “Sois la mejor comunidad que ha surgido para la humanidad: ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Allah…”   ﴿

[ (Sura Aal ‘Imran, 3:110). ]

Y como dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sea con él:

(( “¿Qué será de vosotros cuando vuestras mujeres se corrompan y vuestros jóvenes se desvíen?”. Dijeron: “¿Ocurrirá eso, oh Mensajero de Allah?”. Dijo: “Sí, y peor aún: ¿qué será de vosotros cuando abandonéis ordenar el bien y prohibir el mal?”. Dijeron: “¿Ocurrirá eso?” . Dijo: “Sí, y peor aún: ¿qué será de vosotros cuando veáis el mal como bien y el bien como mal?”. ))

[ (Relatado por At-Tabarani) ]

Entonces perderemos nuestra excelencia y nos convertiremos en una comunidad como cualquier otra, como aquellos de quienes Allah dijo:

﴾ “Y los judíos y los cristianos dijeron: ‘Somos los hijos de Allah y Sus amados’. Di: ‘¿Por qué entonces os castiga por vuestros pecados? No sois sino seres humanos de entre quienes Él ha creado…’” ﴿

[ (Sura Al-Ma’ida, 5:18). ]

El ser humano debe juzgar por lo manifiesto, y Allah se encarga de lo oculto:

Hay otro ejemplo: Umar ibn al-Jattab vio a Umair ibn Wahb en Medina portando su espada, lo arrestó y lo llevó al Profeta, pues sospechaba de él.
Umayr había dicho previamente a Safwan ibn Umayya: “Si no fuera por mis deudas y por mis hijos, iría y mataría a Muhammad”. Safwan aprovechó esto y le prometió pagar sus deudas y cuidar de sus hijos. Entonces Umayr envenenó su espada y se dirigió a Medina con el pretexto de rescatar a su hijo prisionero.
Cuando llegó, ‘Umar dijo: “Este es un enemigo de Allah, ha venido con malas intenciones”, lo ató y lo llevó al Profeta.
El Profeta le dijo: “Acércate, oh Umair. Desátalo, oh ‘Umar, y aléjate de él”. Luego le dijo: “Salúdanos”. Umayr respondió con rudeza: “Buenos días, Muhammad”. El Profeta le dijo: “Di: ‘La paz sea con vosotros’”.
Luego le preguntó: “¿Qué te ha traído aquí?” .
Dijo: “He venido a liberar a mi hijo”.
El Profeta dijo: “¿Y esta espada que llevas?”.
Respondió: “¡Malditas sean las espadas! ¿De qué nos sirvieron en Badr?”.
Entonces el Profeta le dijo: “¿No dijiste a Safwan: ‘¿Si no fuera por mis deudas y mis hijos, iría a matar a Muhammad’?”.
En ese momento, Umair se quedó sorprendido y dijo: “Doy testimonio de que eres el Mensajero de Allah, pues esto que ocurrió entre Safwan y yo no lo sabe nadie excepto Allah”. Y entonces abrazó el Islam.
Umar ibn al-Jattab dijo —y aquí está el punto—:
“‘Umair entró ante el Mensajero de Allah mientras era más detestable para mí que un cerdo, y salió siendo más querido para mí que algunos de mis propios hermanos”.
En el Islam no hay rencor. Así como el espejo refleja el error, no guarda odio: no acumula, no almacena defectos; los muestra en el momento y se acaba el asunto. El creyente es como el espejo: no guarda resentimientos, ni acumula fallos, ni lleva registros; con sencillez, pureza y espontaneidad señala el error, aconseja y termina. El espejo no tiene depósito de defectos ni alberga odio.

La comunidad es misericordia y la división es castigo:

Aférrate a esta regla: juzgamos por lo manifiesto y Allah se encarga de lo oculto. Descansa de juzgar a la gente y deja su cuenta a Allah:

﴾ “¡Cuántas generaciones destruimos después de Noé! Y tu Señor es suficiente como Conocedor y Observador de los pecados de Sus siervos”   ﴿

[ (Sura Al-Isrá, 17:17). ]

El espejo solo cumple su función cuando la persona se coloca ate él y reconoce su valor y utilidad. Pero quien no pregunta, no busca consejo y no se reúne con los creyentes, es como si huyera del espejo: vive aislado, se basta a sí mismo, dicta juicios para sí mismo y se sumerge en sus deseos. Por eso, la comunidad es misericordia y la división es castigo.

﴾ “¡Oh vosotros que creéis! Temed a Allah y estad con los veraces”  ﴿

[ (Sura At-Tawba, 9:119). ]

El consejo educado y sincero se recibe con respeto:

¡Hermanos nobles! Os recuerdo estos cuatro hadices:
El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo:
“Uno de vosotros es el espejo de su hermano; si ve en él algo dañino, que lo quite de él”.
Y también:
“El creyente es el espejo del creyente”.
Y el tercero:
“El creyente es el espejo del creyente, y el creyente es el hermano del creyente: protege sus intereses y lo resguarda por detrás”.
Y el cuarto:
“El musulmán es el espejo del otro musulmán; si observa un defecto o error en su hermano, debe aconsejarle”.
¡Hermanos creyentes! Sed como ese espejo: reflejad las virtudes antes que los defectos, hacedlo en silencio. Sed como el espejo y aconsejaos mutuamente.
La regla conocida dice: “Cooperamos en lo que estamos de acuerdo y nos excusamos en lo que discrepamos” . Esta frase puede mejorarse así: “Cooperamos en lo que estamos de acuerdo y nos aconsejamos mutuamente en lo que discrepamos”. El consejo educado, constructivo y sincero, proveniente de una persona leal, es un consejo que se recibe con honor y respeto.
¡Hermanos nobles! Pedid cuentas a vosotros mismos antes de que se os pidan; pesad vuestras obras antes de que sean pesadas sobre vosotros. Sabed que el ángel de la muerte ha pasado por otros y llegará a nosotros, así que tomad precauciones.
El inteligente es quien se juzga a sí mismo y obra para lo que viene después de la muerte; el incapaz es quien sigue sus deseos y luego se hace falsas ilusiones respecto a Allah.
Y alabado sea Allah, Señor de los mundos.

Segundo sermón:

Alabado sea Allah, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones sean sobre nuestro señor Muhammad, el veraz y digno de confianza.

La mejor comunidad es la que ordena el bien y prohíbe el mal:

¡Hermanos! Hay un hadiz completo, concluyente y conciso, que no supera dos palabras; el Profeta, la paz y alas bendiciones de Allah sean con él, dijo:

(( “La religión es el consejo sincero”. Dijimos: “¿Para quién?”. Dijo: “Para Allah, para Su Libro, para Su Mensajero, para los líderes de los musulmanes y para la gente en general”. ))

[ (Sahih Muslim) ]

Os recuerdo un hadiz mencionado anteriormente: cuando Allah ordenó a los ángeles destruir una aldea, dijeron: “En ella hay un siervo Tuyo que no Te ha desobedecido ni un instante”. Allah dijo: “Destruidla sobre él y sobre ellos, pues su rostro nunca cambió por Mí ante el mal”.
Hay un tipo de creyente cuya única preocupación es él mismo; dice: “Yo soy recto, alabado sea Allah, y a mí no me importa si viene el diluvio después de mí”. Esto no es correcto, porque Allah dice:

﴾ “Y tu Señor no destruiría las ciudades injustamente mientras sus habitantes fueran reformadores” ﴿

[ (Sura Hud, 11:117). ]

No dijo “justos”, sino “reformadores”; porque los justos abandonaron la virtud de ordenar el bien y prohibir el mal. La causa de la excelencia de esta comunidad es precisamente eso.
Una persona me contó que la razón de su arrepentimiento del consumo de alcohol fue que, en medio del tráfico, esperó una hora hasta que un taxi se detuvo para conducirlo; y como llevaba alcohol en su bolsa y era visible. Cuando el conductor lo vio, se disculpó y se negó a llevarlo. 
Dijo: “Esperé otra hora más y sentí vergüenza”.
¿Qué hizo ese conductor? Nada más que negarse educadamente al ver el mal.
Cuando ordenas el bien, hazlo con bondad; y cuando prohíbes el mal, hazlo sin cometer mal. Si explicas con respeto y evidencia, perteneces a la mejor comunidad; pero si dices: “No me importan los demás, lo importante soy yo”, entonces perteneces a cualquier otra comunidad creada por Allah.

La comunidad islámica se divide en dos: la de la transmitir y la de la responder:

Por eso, los sabios han dividido la comunidad islámica en dos: la comunidad de la transmisión, que necesita recibir el mensaje, y la comunidad de la respuesta, que ha respondido a su Señor.
La verdad amarga es mil veces mejor que la ilusión cómoda. Allah dice:

“Allah no los castigaría mientras tú estés entre ellos, ni los castigaría mientras pidan perdón” ﴿

[ (Sura Al-Anfal, 8:33). ]

Mientras el camino del Profeta esté presente en nuestros hogares y en nuestras acciones, estaremos a salvo del castigo de Allah.

La súplica:

¡Oh Allah! Guíanos entre quienes has guiado, concédenos bienestar entre quienes has concedido bienestar, protégennos entre quienes has protegido, bendice para nosotros lo que nos has dado, y líbranos del mal de lo que has decretado. Tú juzgas con la verdad y nadie puede juzgarte. A quien Tú proteges no será humillado, y a quien consideras enemigo no será honrado. Bendito y exaltado eres, y para Ti es la alabanza por lo que has decretado. Te pedimos perdón y nos arrepentimos ante Ti.
¡Oh Allah! Concédenos obras rectas que nos acerquen a Ti.
¡Oh Allah, Tú que unes a los separados, ¡únenos a Ti con Tu misericordia!
¡Oh Allah! Danos y no nos prives, hónranos y no nos humilles, favorécenos y no favorezcas a otros sobre nosotros, complácenos y complácete con nosotros.
¡Oh Allah! Por Tu gracia y misericordia, eleva la palabra de la verdad y del Islam, da victoria al Islam y honra a los musulmanes, guía a sus gobernantes hacia lo que amas y te complace. Tú eres poderoso sobre todas las cosas y digno de responder.

Y alabado sea Allah, Señor de los mundos.

Auditor

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